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Nos Cagaron el carnaval.




Nos prohibieron ingresar a la plaza principal. Que cagada.

Primero los hechos violentos de años atrás hicieron que el carnaval se encierre en cuatro paredes, cobardemente los comparseros se enclaustran para divertirse, la fiesta se aleja cada vez mas de la calle.
Ahora se privatiza la diversión, aparecen las tarimas en el corzo y los garajes para los 3 días, las bandas se las van cambiando por parlantes y musicones, las Comparsas ya no caminan por la calle con su banda atrás.
Este año marca un punto mas para la destrucción de nuestra fiesta, porque este año nos prohibieron festejar en la plaza principal, con el motivo falso e hipócrita de pregonar la limpieza nos desterraron del centro, los que hicieron esto nunca se divirtieron en carnaval.
Como dice la etimología de carnaval: del latín vulgar carne-levare, que significa 'abandonar la carne, son tres días de perdición, desahogo y diversión popular sin censura con poco control y sin reproches, porque nos podemos reír de todo, podemos embriagarnos frente al cura podemos pintarrajear a la suegra y al alcalde, son tres días de absoluta permisividad, para eso se hizo, por eso existe.

Nuestro referente máximo es la plaza, es un punto de encuentro y de llegada, en los tres días de carnaval el pueblo se reúne ahí, para festejar bailando bebiendo y pintando.
Desde los inicios del carnaval la pintura es parte de la fiesta , antes el barro y las cremas hoy tintas de todo tipo.
La pringason es para camuflarse, sencillamente eso, para esconder el rostro de la coquetería, para no saber quien tiró el vejigaso, para tocarse el uno al otro, para la batalla de los carnavaleros.


Los que han cerrado la plaza han dado un duro golpe , prohibieron que la gente se manifieste en el centro, esto fue un facilismo que cada ves mas se usa, ponerle reja y pacos y se acabo.

Pues no pensaron en soluciones alternativas como poner baños públicos , no pensaron en forrar las paredes o en tener un presupuesto anual para el repintado total del centro, no pensaron en tener una Banda municipal que haga bailar a la gente.

Fuera del centro empiezan a gestarse muchos carnavales y es una muestra clara de la realidad cruceña, nuestra ciudad es un conjunto de diversas manifestaciones de expresión cultural.
Las ciudadelas tienen su propio corzo, sus propias comparsas, la morenada paceña y los pepinos de Oruro tiene su espacio y sus calles, los prestes y los inciensos son auténticos, las polleras se bambolean, el carnaval andino va creciendo y tomando su lugar tal cual la demografía de nuestra ciudad.

Si bien nuestro carnaval es una manifestación ecléctica y de diversas lecturas no esta mal seguir aportando en su construcción y no así en su destrucción.
Repudio el que se haya cerrado la plaza con vallas metálicas, policías motoqueros , gendarmes y hasta la fiscalia. Repudio la hipocresía de algunos que aprovechando sus poderes deciden realizar estas acciones y no hacer una consulta popular detesto la pasividad de la asociación de comparsas por permitir se le haga esto al carnaval.


Nuestro carnaval no tiene normas, y por eso es divertido, pero a la vez deja vacíos donde el mínimo cambio o restricción hacen que este performance se transforme y pierda una autenticidad en lo efímero, y lo poco de lúdico que nos queda se pierda.

Cesar Morón

Javier M. responde a Victor sobre articulo Urbe futura -Vision de Santa Cruz, año 2110

Ante todo, qué bueno que leyó el artículo. 
Y creo que sí, el presente es tan dinámico que se presta a todo tipo de 'divagaciones'… al fin y al cabo, se trata de una ciudad que no existe aún.

- En 1910 había 18.000 habitantes en Santa Cruz de la Sierra. ¿Alguien dijo que seríamos 1,6 millones cien años después? Por entonces, ¿cuántos habitantes tenían La Paz o Cochabamba? 

- Otro ejemplo de que el presente no sólo inspira divagaciones, sino que se adelanta a ellas: Un día después de que Urbe futura entró en prensa, se presentaba en Las Vegas una robot para servicios sexuales (¡y el artículo se las da de futurista hablando de prostíbulos 'automatizados'!). No hay que ser futurólogo para imaginar que, en menos de cinco años, alguien habilitará una serie de cabinas equipadas con estas muñecas. Y muñecos.

- No estamos 'cagados' del todo. Hay esperanza en los jóvenes, que YA empezaron a capacitarse por su cuenta, arrancando prácticamente recursos para aprender ofimática y hasta apoyan el funcionamiento de una universidad en el plan 3.000. Y no es idea de la alcaldía. Ni de la prefectura. Ni de profesionales independientes. Es que la realidad los apremia, para usar sus palabras.

- Los programas de capacitación tecnológica del 'futuro' tienen que ver con popularización de la tecnología. No quedó claro en el reportaje, pero está implícito. Por eso se mencionó a un movimiento que se resiste a la modernización.

- ¿Gente visionaria en La Paz? Es posible. Pero tomando en cuenta que una lluvia acaba con las viviendas de casi 100 familias, ¿En qué queda esa visión? Es más, la amenaza de un sismo es una espada de Damocles que, como ya advirtieron científicos franceses, produciría en La Paz una catástrofe peor que la de Puerto Príncipe. Ese país lanzó una alerta a su personal en 2006, y hasta había rutinas en caso de terremoto. Casi no hay edificios antisísmicos en toda Bolivia (excepto las iglesias mormonas, supongo) y los planificadores siguen aprobando la construcción sobre terreno deleznable, así que con los cambios planetarios -que van más allá del clima- nuestra sede de Gobierno debe nomás reinventarse.

- Cochabamba, hace 20 años, tenía fama de ser bastante sucia. Es mi orgullo contar que esa fama infame ha sido sepultada. ¿Por qué no podría Santa Cruz de la Sierra transformar sus mercados en algo parecido a los de Sucre no en cien, sino en 20 años más?

- No hay ninguna disculpa con las discrepancias del presente. Ahí está el párrafo del escritor Cárdenas, que supo decirlo mejor. Me refiero al que habla de la pobreza, 'paupérricamente futurista'. La frase que alude a un semáforo que enrojece de vergüenza es poderosa. Esa frase lo resume todo. 

- Sopa de letras. A ver, a ver: el periodismo no es sólo abrir comillas y citar entrevistados. Un reportaje requiere de un clima, que a veces se consigue y a veces no. Los entrevistados no redactan. Opinan. Y para eso se deben formular preguntas de todo tipo, y a veces dedicar casi una hora (o más) para llegar a tocar el tema en cuestión. Cosas de la mente humana.

Si escribiera sólo la introducción "y nada más" como sugiere usted, el producto sería un texto fofo, sin vida. Es probable que incluso después de 'seleccionar' lo más relevante, se fracase en el texto. Me hago cargo. Pero no es de antaño (¿de hace cuánto?) interpretar mientras se informa, que es a lo que debería aspirar el periodismo moderno (no digo que yo lo practique). Además, hay cosas DE LA COSECHA DEL PERIODISTA en ese texto. Por lo tanto, podría decirse que no es un reportaje, sino un texto de ficción colectivo. O cualquer otra cosa parecida que no requiere de recetas.

- Pero, obviamente, todos tienen la capacidad de contar por sí mismos 'su' futuro. El texto de Barbery, tan cargado de filosofía, lo demuestra. Por eso fue insertado in extenso.

Tan dinámico es el presente que hasta anteayer no se pensaba en la posibilidad de tener un Miss Universo aquí. Y ahora parece que hay que conseguir entradas.

Saludos

Lic. Javier Méndez Vedia 
Periodista 
Diario El Deber 
Santa Cruz de la Sierra-Bolivia 
jmendez@eldeber.com.bo 
javiermendezvedia@gmail.com 
(591) 776 11151 
(591) (3) 3538000 Int. 1353 
Skype: javier.mendez.vedia

Visiones de Santa Cruz, año 2110 . Urbe Futura


Dentro de algunas décadas, los mercados dejarán de reunir a las masas y lo harán las estaciones. SURGIRÁ UNA NUEVA CULTURA Y LA CIUDAD ENCONTRARÁ SU VOCACIÓN COMO URBE . Santa Cruz se perfila como el punto más importante del centro de Sudamérica. Será un centro de educación superior

Texto: Javier Méndez Vedia / fotos: Archivo

El joven de 16 años despierta, toma su bicicleta y sube por el ascensor desde el nivel diez. Vive en un edificio de la zona de Polanco, el quinto que fue construido ganándole espacio al subsuelo. El primero fue un experimento de sólo cuatro pisos en el centro histórico, que finalmente ha sido valorado y conservado.


El muchacho pedalea hasta la autopista Santos Dumont (según la imagina Óscar Barbery), que lo lleva hasta el balneario público de las Lomas de Arena. Ahí pasará el fin de semana con su novia. En la Santa Cruz de 2110, es frecuente que en muchas familias de clase media la corteja o el cortejo se queden a pasar la noche, con la anuencia de los padres. Por eso, un fin de semana solos no es algo que sea motivo para rasgarse las vestiduras. Además, el municipio finalmente ha entendido que no basta con invertir en infraestructura y ha creado programas de capacitación y bolsas de trabajo en el área de tecnología, lo que le permite al muchacho ahorrar para darse gustitos. 
La historia familiar de su novia es interesante. Ha crecido en un hogar de padres del mismo sexo, en el barrio conocido como Elegé. En 2060 la población gay adquirió terrenos y, pese a la oposición de un sector que consideraba la construcción como una muestra de ‘autosegregación’, las obras fueron concluidas.


Es un salto grande, si se recuerda que en 1961 prácticamente no había agua potable y la energía se cortaba a las diez de la noche. Era la peor de las cinco principales capitales bolivianas, según el arquitecto Víctor Hugo Limpias, decano de la Facultad de Arquitectura de la UPSA. Junto a él, imaginan la ciudad del futuro César Morón (el hombre de teatro, cineasta y también arquitecto), Fernando Prado (urbanista), Ejti Stih (artista plástica), Javier Mendivil (ingeniero vial)  y José Mirtenbaum (sociólogo). 
Las nuevas ‘centralidades’ de la ciudad han cambiado. Ya no son los mercados los que aglutinan a la muchedumbre. Ahora, las que originan centros de oportunidad son las estaciones. Alrededor de ellas hay tiendas de electrónica, quioscos, salas de masaje, casinos y hasta prostíbulos. Están de moda los que ofrecen servicios sexuales de robots.


Los cambistas tienen cubículos a los que se ingresa con una clave biométrica, que es la huella digital. El dólar ha pasado a la historia y se cambia la moneda única subregional, el Bolívar, por yuanes. La escena se parece a la estación que Ridley Scott muestra en la película Blade Runner: abigarrada, con rostros de diferentes orígenes y estilos de vestimenta en los que aparece tanto el plástico transparente como las pieles de imitación. Esa imagen, por ejemplo, corresponde a la gran estación del Plan 3.000, que es el exponente de una de las nuevas centralidades, que tienen una vocación urbana, una organización y hasta una estética diferente a otras, como Pampa de la Isla o Nudo Santos Dumont.


Algunos edificios se han construido con la visión de complejo, pero otros tuvieron que ser unidos. Hay puentes, pasarelas y helipuertos. Existe una red de conexión subterránea que se conecta con las diferentes cotas (o niveles). Además de la cota 0, que es la superficie, hay cotas -1, -2, -3, que son los niveles que están por debajo. Aún persiste el debate entre los urbanistas, cuya crítica principal consiste en haber priorizado las grandes obras en lugar de pequeños modelos integrales, como las unidades vecinales. No es raro trabajar en Cochabamba, Tarija o La Paz y volver a Santa Cruz, gracias a los convenios que han realizado con las empresas las nuevas aerolíneas de bajo costo y los pases múltiples de tren. En cualquier momento del día puede haber hasta 800.000 personas en las grandes estaciones cruceñas. No es de extrañarse, porque en La Guardia viven casi 10 millones de personas y otro tanto en Warnes y Montero.

OTRO SOL
Se siguen haciendo muchos esfuerzos por mantener las zonas verdes, pero el cemento ha avanzado tanto que la temperatura es ya dos grados más elevada en los 40 kilómetros que encierra el séptimo anillo. El sereno, esa humedad que cae en las primeras horas de la madrugada, ha desaparecido hace tiempo del centro y sólo se ve fuera del sexto anillo. El sol ya no es el mismo, se quejan los vecinos y tienen razón. Hace mucho que la gente se aplica, rutinariamente, bloqueadores solares, que han desplazado de las ventas a los desinfectantes de manos (la vacuna contra varias clases de gripe, incluso la aviar, de la que hubo un par de casos, es barata). El ‘boom’ de la moda ecológica ha pasado, pero quedan los materiales. Los jóvenes consideran ‘chichán’ el uso de prendas que bloquean los nocivos rayos ultravioleta. El tejido de soya es uno de los más apreciados, al punto que se ha convertido en una industria apreciada por la Unión de Naciones Suramericanas, que ha diluido las fronteras entre la mayoría de los países de la subregión.


A propósito, ‘chichán’ viene de una palabra china que significa ‘moda’. Varios términos asiáticos se han filtrado en el lenguaje de los jóvenes. Por supuesto, se sigue usando el inglés. Resulta simbólico que el edificio del más que centenario CBA compita con la Academia de Lenguas Asiáticas, que ha construido un gigantesco complejo de enseñanza y una imprenta. En una política de expansión cultural, China ha comenzado a subvencionar la traducción de libros que se imprimen no sólo en su territorio, sino también la producción de varios autores locales.


Todos quieren aprender chino, pese a que el asiático –y el emigrante de la India- son vistos como amenazas. Ha quedado en la historia el enfrentamiento entre cambas y collas, tan apagado como la antigua división entre guaraníes y chanés en la etapa precolombina. La presencia de los asiáticos ha consolidado, de alguna manera, la unión de los bolivianos. 
Todas esas academias de idiomas –la de lenguas nativas incluida- se han ubicado en la zona de la Villa Primero de Mayo. Son verdaderos complejos educativos, conectados con el gran centro cívico administrativo del otrora aeropuerto El Trompillo, con los trenes y buses de alta velocidad del tercer y cuarto anillo.

 

En ese mismo espacio se ha construido el museo de etnografía y folclore, que alberga las espectaculares muestras de arte precolombinas encontradas durante las extensas excavaciones para ampliar el subsuelo citadino. Especial cuidado se ha puesto en los misteriosos fragmentos de arcilla que contienen símbolos que han enloquecido a los investigadores. Se trata de una escritura ancestral, que obligará a replantear la forma en la que fueron consideradas las culturas de tierras bajas. También en el antiguo Trompillo están la pinacoteca sudamericana, que trabaja en estrecha colaboración con los talleres de arte de la histórica Manzana Uno. Esa pinacoteca fue la protagonista de la primera gran bienal de arte que se organizó en 2090. Participaron 1.500 artistas de todo el mundo y de diferentes culturas (ya no está de moda hablar de países, por la dilución de las fronteras).


Con esos grandes eventos, la ciudad parece haber encontrado una vocación. Es el principal centro educativo del centro del continente y ha invertido inteligentemente en lo que los urbanistas llaman ‘infraestructura para el encuentro’: espacio para foros y centros de convención, cinematecas y hasta salones de baile. La ciudad ha sabido aprovechar la ventaja que tiene sobre el norte argentino, la región de Mato Grosso (Brasil) y la Amazonia peruana. Una de sus ventajas es la visión positiva hacia los vecinos, que los demás no tienen. Pese a su crecimiento, en Mato Grosso se sigue mirando hacia San Pablo y Salta, Tucumán y Asunción se quedaron, ya desde 2005, detrás de Santa Cruz de la Sierra. Los estudiantes del norte argentino prefieren Santa Cruz que a Buenos Aires, que no ha podido superar su histórica ‘mirada hacia el ombligo’, que ignoraba a su gente de provincia. Puesto que los títulos universitarios están ya reconocidos y homologados, la ciudad es el centro universitario más importante de Sudamérica.


El cruceño se consideró siempre un empresario ‘natural’, así que se ha convertido en articulador de grandes negocios. Las vías bioceánicas no se han visto sólo como puntos de paso, sino también de intercambio y distribución. La intención no es competir con Lima, Caracas, Santiago o San Pablo, cuyas poblaciones sobrepasan los 25 millones de habitantes. Esas ciudades tienen sus propias áreas de influencia, que no pueden competir con los precios que ofrece Santa Cruz. El turismo se ha desarrollado y a los ya centenarios festivales de cine y música barroca se ha añadido uno de música etnoelectrónica, organizado por la Universidad de las Culturas, que ha cumplido recientemente sus bodas de plata.


Uno de los esfuerzos que hizo la ciudad hacia 2050 fue desviar la marcha hacia la segregación que la falta de seguridad ciudadana provocó desde 2010. Se estaba consolidando una especie de ciudad archipiélago, en la que vivían personas con todos los servicios, aisladas del resto. Estos barrios cerrados empezaban ya a enlazarse unos con otros, gracias a los pasos a desnivel, mientras el resto de los barrios, deteriorados y abandonados, se estaban convirtiendo en zonas rojas. En algunos lugares ni siquiera en vehículos se animaba a entrar la gente. “¡No es posible –se escuchaban las quejas de los mayores- que ya no se pueda pasear por donde uno quiera!”. Fue complicado recuperar la ciudad, que amenazaba con convertirse en dos: una pudiente, con gente rica, y otra en la que el fenómeno de los hombres-topo de los canales de drenaje adquiría la dimensión de barrios enteros.


El programa municipal de popularización de la tecnología fue el paso que siguió a ese esfuerzo. El ciudadano tenía que aprender a usar y a disfrutar de la tecnología que se aplicó en todas las calles. Se reemplazaron los semáforos inteligentes, que conectaban con los chips de los vehículos, desacelerándolos automáticamente durante la luz amarilla y deteniéndolos por completo con la luz roja. Por supuesto, ésa fue la época en la que el sistema privado de transporte quebró y empezó la febril construcción de los trenes y los buses con línea exclusiva, con apoyo de la tecnología brasileña.


Completada esa fiebre, destinada más al vehículo que al peatón, los planificadores por fin lograron hacer entender a los ediles que la ciudad con puentes cuatrillizos y quintillizos destinados al coche particular no tiene futuro. La urbe sólo sería viable con un gran sistema de transporte público, como el que disfruta el hipotético joven de las líneas iniciales de este reportaje. Gracias a esa visión fueron salvadas de las ansias pavimentadoras parte de las orillas del Piraí. Un detalle importante: la migración del interior ha cesado, gracias a los proyectos de irrigación que permitieron recuperar las tierras áridas y bajar la presión sobre los bosques.


Sin embargo, hay un movimiento curioso. Se trata de un grupo que rechaza el uso de la tecnología y propone una vuelta a los valores tradicionales, es decir, al uso de la PC e Internet. Para este grupo, en el que no faltan jóvenes, es una ofensa ver a la gente conectada -literalmente- a las computadoras integradas al cuerpo. 


El gas se ha terminado en 2075, así que el litio se ha convertido en la clave para mover los automóviles eléctricos. Pero es caro usar un vehículo privado, especialmente en la superficie. La tasa por kilómetro recorrido es más baja en los niveles inferiores, donde el paisaje no es atractivo; en cambio, si se toma una bicicleta, por cada cien metros recorridos se acumulan puntos que luego pueden ser canjeados por tickets que permiten ingresar gratuitamente a conciertos, descargar música u obtener descuentos en las clases de chino. 
Por supuesto, no faltan los problemas. Como dice el escritor Gustavo Cárdenas, la pobreza siempre estará presente, habrá “manos con dedos delgados como agujas que tiemblan como si sufrieran de Parkinson cada vez que la luz del semáforo se pone roja de vergüenza”. 
El problema del agua es crítico y como no es práctico racionarla, así que simplemente se ha subido el precio. Hay ‘aseaderos’ que desinfectan el cuerpo y la ropa, que no se han popularizado aún, pero prometen ser un buen paliativo. 
En resumen, con una ciudad integrada y más o menos con los mismos problemas actuales, la Santa Cruz de la Sierra de 2110 es un buen lugar para vivir, pese a sus 16 millones de habitantes. Eso, si es que no se produce, hasta entonces, el comienzo de una era glacial como vaticinaron científicos serios que fueron ignorados.

¿Ciudades para todos?


“Reflexiones”
Por José Antonio Brenes. Documentalista

Desde la absoluta convicción de la individualidad humana, de que no todas las personas se encuentran en plenitud de facultades para poder habitar y disfrutar nuestras capitales tal y como hoy día están concebidas, es preciso que hagamos ciudades accesibles para todos, y no negar la posibilidad de una existencia digna y normal y a la que tienen derecho, a los miles de ciudadanos con alguna discapacidad que día a día intentan sortear las grandes barreras que limitan sus posibilidades y anulan sus derechos al trabajo, al deporte, a la diversión o a la cultura

Una ciudad accesible, desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico, sería aquella en la que cualquier persona pudiera integrarse totalmente en ella. La accesibilidad posibilita el poder llegar, entrar, salir y utilizar los edificios públicos, los domicilios particulares, las superficies comerciales, los espacios de ocio, los lugares de trabajo, etc. y permite a toda la población participar en las actividades sociales y económicas para las que las metrópolis se han concebido.

El primer paso para conseguir la plena integración social de las personas con discapacidad es la supresión de todo tipo de barreras, siendo éstas:

-   Arquitectónicas: Accesos de los edificios públicos y privados con un desnivel inapropiado, puertas estrechas o de tipo giratorio, escaleras con altos peldaños y sin pasamanos, pasillos angostos, rampas inadecuadas, inexistencia de ascensores o con dimensiones insuficientes, suelos irregulares o deslizantes, aseos no adaptados o inaccesibles, ventanillas, mostradores e interruptores situados a excesiva altura, etc.

-  Urbanísticas: Aceras inexistentes o estrechas, calles con excesiva pendiente, pavimentación irregular, deslizante o en mal estado, zanjas sin proteger, bordillos altos, inexistencia o mala señalización de los pasos de peatones, señalizaciones verticales, farolas o papeleras en mitad de las aceras, quioscos y terrazas de bares ocupando zonas peatonales, automóviles y motocicletas mal estacionados, escasas plazas de aparcamiento reservadas a los vehículos de discapacitados, etc.

- En los medios de transporte públicos: Accesos demasiado elevados y con pasillos estrechos, etc.

- Y por último, supresión de las barreras sensoriales, que imposibilitan la recepción de mensajes a través de los medios o sistemas de comunicación para las personas con deficiencias visuales o auditivas.

Las soluciones a estos problemas no son tan difíciles de adoptar y, a modo de ejemplos, pasarían por construir accesos a los edificios sin peldaños, con una adecuada inclinación de las rampas y con pasamanos a doble altura, puertas suficientemente anchas y sin cerraduras que exijan ambas manos para abrirse, ascensores amplios con pulsadores colocados en lugares de fácil alcance desde una silla de ruedas, pasillos espaciosos y de fácil maniobra, aseos antideslizantes, correcta señalización de los rótulos informativos con un tamaño adecuado, iluminación suficiente y con señales sonoras, dotar de señales acústicas todos los pasos de peatones, conveniente señalización y protección de las obras en la vía pública, teléfonos y fuentes de uso público a una altura no superior a un metro, etc, etc. En el fondo, todo se reduce a aceptar a los discapacitados y a contar con ellos en la planificación de las ciudades.

Aunque existe en España legislación al respecto (1) aún hay mucho que avanzar y Granada, en este aspecto, no es una excepción. Un simple paseo por sus calles nos demuestra que queda un largo camino por recorrer para conseguir la Accesibilidad universal.

Pero no basta con grandes discursos ni sesudos escritos. Ni la supresión de las barreras físicas lo es todo ni la implicación de la Administración es suficiente. Es preciso algo más, es indispensable la buena voluntad de todos para eliminar de una vez y para siempre las barreras y prejuicios sociales, auténticos obstáculos insalvables que coartan la actividad y la vida de miles de personas, vencer la ignorancia, la indiferencia y el rechazo a la plena integración de las personas discapacitadas como elementos activos y participantes de la sociedad.

(1)
- Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos. Título IX. Sección I. Movilidad y barreras arquitectónicas.

- Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.

- Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, por el que se aprueban las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados y edificaciones.

- Real Decreto 1544/2007, de 23 de noviembre, por el que se regulan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los modos de transporte para personas con discapacidad.

EL ELOGIO DE LA SOMBRA. escrito por Junichiro Tanizaki



Elogio de Nuestra Sombra
por Maria José Ferrada (1)

COMENTARIO en EL ELOGIO DE LAS SOMBRAS de JUNICHIRO TANIZAKI



"Lo bello no es una sustancia en sí, sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra”.

“El Elogio de la Sombra” de Junichiro Tanizaki (1886-1965) es una reflexión sobre el papel de la sombra en la arquitectura japonesa. Pero es algo más. La penumbra, la opacidad, el espacio vacío, la pátina que el tiempo acumula en los objetos -temas que Tanizaki toca a lo largo de su ensayo- expresan más que una preferencia estética un ejercicio de admiración hacia una forma de construir y de aproximarse al mundo de una tradición que el escritor teme en extinción.
Tanizaki a lo largo de las páginas recorre, extraña, pero sobre todo registra más que escenas, una posibilidad de sentido, para quien a más de setenta años de su publicación, recorre las páginas del libro.

La sombra como posibilidad

El antiguo filósofo taoísta Lo tse señalaba que la verdadera belleza de una habitación residía en el espacio vacío delimitado por el techo y las paredes, en lugar de depender del techo y las paredes en sí. La idea se desprendía de un ideal estético que aspiraba al vacío, en el que la verdadera belleza no podía aparecer en el mundo material si éste no se despojaba de casi todo. Era tarea de la mente, de la imaginación de quien ponía un pie entre esas paredes, completar el cuadro (2) .

La filosofía de Lao tse, que tomó gran importancia en Japón a través del budismo zen, se materializa en la casa japonesa que evita la decoración en beneficio de la desnudez y la contención.

Tanizaki señala cómo “los occidentales se asombran de la sencillez de las habitaciones japonesas, no viendo en ellas más que paredes cenicientas desprovistas de adornos. La reacción es comprensible pero revela la incapacidad de comprender el misterio de las sombras”.



La oscuridad aparece así como una necesidad para esta extraña belleza. “Un cofre, una bandeja de mesa baja, un anaquel de laca decorado con oro molido, pueden parecer llamativos, chillones, incluso vulgares, pero hagamos el siguiente experimento: dejemos el espacio que los rodea en una completa oscuridad, luego sustituyamos la luz eléctrica por una única lámpara de aceite o una vela y veremos inmediatamente que esos llamativos objetos cobran profundidad, sobriedad y densidad… e incitan al hombre a la ensoñación”.

Es la sombra la que da la posibilidad a ese mundo de ensueños y de “incierta claridad” en la que Tanizaki parece encontrarse con el mundo inmaterial del que hablaba Lao Tse. Es en esta especie de duermevela en la que los objetos pierden su contorno dejando espacio para que nos aproximemos a ellos de una manera lenta, gradual, casi táctil. Por un minuto es esta sombra, que borra los límites exactos, la que nos permite respirar a un mismo ritmo con los objetos y llenarlos de sentido. Se trata aquí de un espacio borroso, pero poblado de presencias.

El paso del tiempo

“No es que tengamos ninguna prevención a priori contra todo lo que reluce, pero siempre hemos preferido los reflejos profundos, algo velados, al brillo superficial y gélido; es decir, tanto en las piedras naturales como en las materias artificiales, ese brillo ligeramente alterado que evoca irresistiblemente los efectos del tiempo… No es menos cierto que nos gustan los colores y el lustre de un objeto manchado de grasa, de hollín o por efecto de la intemperie, o que parece estarlo, y que vivir en un edificio o entre utensilios que posean esa cualidad, curiosamente nos apacigua el corazón y nos tranquiliza los nervios”.

El escritor nos lleva a otro de los temas por los que transita a lo largo del ensayo: la huella que el uso y el tiempo deja en los objetos.

Se trata aquí de la memoria impresa en las cosas, del gesto que se repite y que por lo mismo, llena de sentido el presente al volverlo una ceremonia cotidiana.

Aparece así el valor de aquello que el uso y el tiempo vuelven imperfecto, marcado. Otro espejo que nos devela Tanizaki. Al encontrar la belleza en el utensilio manchado por la grasa de las manos volvemos encontrarnos con la belleza de nuestra propia imperfección y de las marcas que el tiempo ha dejado en quien repitiendo la ceremonia, se encuentra con ese objeto entre las manos.

Frente al resplandor que evita la pátina del tiempo y que por lo mismo, es eterno presente, nos encontramos con lo opaco, lo velado, que nos devuelve al transcurso temporal de nuestras propias vidas.



Y es que en Tanizaki nos encontramos con la posibilidad de un mundo habitado, de un espacio lleno de resonancias que da paso a una de las posibilidades que nos ofrece el pensamiento japonés: la aceptación de las condiciones de la propia existencia.

Hacia el final del libro el escritor señala a propósito de la diferencia entre occidente, devoto de la luz y oriente, devoto de la sombra: “Mirándolo bien, como los orientales intentamos adaptarnos a los límites que nos son impuestos, siempre nos hemos conformado con nuestra condición presente; no experimentamos, por lo tanto, ninguna repulsión hacia lo oscuro; nos resignamos a ello como algo inevitable: que la luz es pobre, ¡pues que lo sea!, es más nos hundimos con deleite en las tinieblas y encontramos ahí una particular belleza”.

Y es en esta aceptación donde nace la posibilidad de valoración de lo incompleto, de lo imperfecto ya no como simple condición, sino como posibilidad estética, de belleza como estado incompleto, temporal, y que no podemos abarcar si no es a través de nuestra propia imperfección.

La posibilidad de vacío, de ausencia de contorno, de la que hablaba Lao Tse, aparece así, en el recorrido de Tanizaki, como posibilidad de aceptación, pero sobre todo posibilidad de sentido. Y es en ese punto, en esa misma posibilidad de la sombra, donde el tema de Tanizaki deja de ser una cuestión de oriente y occidente para volverse un tema actual y universal.

Datos del libro:

El Elogio de la Sombra
Junichiro Tanizaki
Ediciones Siruela
19ª edición, diciembre de 2005
España

NOTAS:

1-. Maria José Ferrada, integrante Taller Bunka 1. Periodista y actualmente se prepara para estudiar Artes Orientales en una universidad española.


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EL ELOGIO DE LA SOMBRA
INTRODUCCIÓN
La luz, se impone. La oscuridad, alberga. La belleza surge de una trama de sombras
El autor comienza el ensayo debatiendo la introducción de la cultura occidental en la cultura de Japón y lo
mucho que les repercute negativamente. Tanizaki pone de ejemplo su casa como paradigma del buen gusto;
aunque el mismo se da cuenta de que en algunas ocasiones ( pero en contadas y escasas de ellas) el progreso
occidental no es tan malo como a primera vista pueda parecer por su introducción de manera brusca en su
cultura. Aunque parezca en un principio cómico, pone de ejemplo los sanitarios y lugares de satisfacción de
uso fisiológico en donde vuelve poner en evidencia la cultura occidental aludiendo que los orientales habían
conseguido de ese lugar, uno de refinamiento situados fuera de los edificios principales, y desde la privacidad
que ofrecen, uno puede mirar al cielo azul, al verdor del lugar, y dejarse transportar. Tan impresionado quedó
Tanizaki por los encantos de los lavabos de la región de Kant en Japón, que llegó a la conclusión de que los
más grandes poetas del haiku debían haber obtenido sus mejores ideas estando en este tipo de lavabos.
Mientras que para nosotros hablar de este lugar se considera hasta cierto punto tabú.
También habla de los progresos relacionados con lo occidental, considera el autor que si su país hubiera
avanzado a su ritmo, alo mejor muchos de los inventos conocidos no se hubieran desarrollado pero también
muchos otros al haber sido inventados o desarrollados por japoneses se hubieran adaptado más a sus
condiciones sociales, tipológicas, climatología, cultura... Para hablar de ello entre otros, pone de ejemplo el
cine japonés, en el que se da valor al juego de contrastes, sombras, el valor del silencio.. o incluso habla de las
fotografías que se podrían haber adaptado más a su tipo y color de piel.
Otra característica que destaca es el desagrado que los orientales tienen por todo aquello relacionado con el
brillo de lo pulido o matizado por el lustre de la mano; ellos prefieren los reflejos velados, la ausencia de
brillo metálico que evoca frialdad y aprensión ; ellos se decantan por las veladuras de piedras como el ágata o
las transparencias y distintas densidades que evoca el jade, como así incluso evidencian en sus vidrios de
matiz velado recordando a estas piedras.
También se habla de las lacas, que pueden ser marrones, negras o rojas; y la apariencia para un occidental de
un objeto pueda ser chillona; en realidad hay que observarlo desde la oscuridad y ambiente japonés; el objeto
cobra profundidad, sobriedad y densidad. El dibujo pintado en la laca se crea para ser adivinado en medio de
la oscuridad, no para ser observado. Además, Tanizaki, elogia el uso de la laca incluso en los platos a la hora
de servir o presentar la comida, alegando que de esta manera el momento de comer se torna en un momento
de incertidumbre ya que no vislumbras lo que te vas a lleva a la boca, solo puedes adivinar el alimento a
través del olor y ese momento se vuelve único gracias a la laca; se convierte en un saborcillo zen.
Reconoce que seguramente a ellos, también les gustaría vivir como nosotros en viviendas claras que hemos
enriquecido nuestras viviendas con la luz de la manera más favorable; pero debido alas condiciones climáticas
y ambientales de Japón, han tenido que adaptarse a la oscuridad y hacer de la necesidad, virtud.
Al hablar de los muros, los occidentales los vislumbramos como desprovistos de todo tipo de ornato, pero hay
que ir más allá, en realidad es un juego de opacidad de la sombra. En la construcción japonesa procuran lo
más posible alejar la luz : primero por medio de aleros, segundo con un
a galería cubierta y por último los shöji que sólo dejan entrar un reflejo de luz tamizado. Es decir que la luz
exterior produce en el interior una claridad tenue, incluso en el interior se pintan las paredes de un color
neutro, enlucido para no romper la armonía llamada toko−utsuri. El carácter que produce es de densidad en el
ambiente, de eternidad. Por eso en decoración, el uso del oro estaba bastante difundido ya que actuaba a modo
de reflector de la luz; en caso de las estatuas de sobrecogimiento; sobretodo efecto sorprendente inesperado en
la más total oscuridad.
También elogia la oscuridad en otro de los aspectos de la cultura japonesa que es en el caso de las
representaciones teatrales como en el caso del nò, una representación en que se visten con vistosos colores y
sinuosos trajes que ene exceso de iluminación, la vista se cansa enseguida y la representación carece de la
provocación e insinuación que cobra en un ambiente de mucha menos iluminación. Asistir a una
representación nò, da además una imagen retrospectiva de lo que fueron los guerreros en batalla ataviados con
sus trajes, la idea de belleza masculina y la femenina...
En lo que se refiere a la belleza femenina, habla de la manera de vestir de antes de las mujeres, vestían con
tonos apagados a modo de parcela de sombra dentro de la propia casa; la mujer se pintaba los dientes de
oscuro y resaltaba sus labios con una pasta verdosa−azulada y las cejas afeitadas, con lo que la mujer japonesa
en la oscuridad se vislumbraba por su rostro brillante dentro de la profunda oscuridad. También habla de la
imagen de belleza japonesa con respecto a la occidental, la de la mujer japonesa como una varilla, con
ausencia de espesor, carente de cuerpo, sólo belleza de rostro, una belleza fantasmal, un blanco de piel más
alejado de lo terrenal.
Para terminar el libro, Tanizaki analiza que es lo que puede causar que los gustos sean tan contrapuestos, por
lo que empieza a analizar el color y claridad de la piel de unos y de otros., la occidental de claridad
exacerbada; frente a las japonesas que por mi blancas que parezcan, al lado de una occidental siempre van a
destacar como una mancha de tinta diluida dentro de la multitud blanca.
Para terminar, el autor de este ensayo, pone de manifiesto el uso excesivo que se hace hoy día de la luz como
influencia occidental, en vez de seguir las tendencias naturales que el ambiente requiere que sería hacer menos
ruso de las lámparas eléctricas que incluso favorecería un mejor clima en el interior de las viviendas, ya que sumado a que se han reducido la altura de los techos, el calor producido por las lámparas se hace mayor,
además de que como ya se ha expuesto el uso excesivo de la luz resulta un juego de artificio y malabarismo
desagradable a la vista de un japonés.
Por último, dice que en realidad este libro no es más que uan vía de escape que el encuentra por medio de la
literatura de exponer su crítica al momento en que se vive buscando soluciones a la invasión occidental
buscando una respuesta válida japonesa; pero se da cuenta y reconoce que no es más que eso.. una vía de
escape, para él, que compara muchos ancianos que pertenecen a otra época cualquier época pasada fue mejor
y por ello echar la vista hacia atrás y hundir los ojos en la sombra para intentar compensar los desperfectos no
es más que su denuncia personal. Y todos podíamos Seguir su ejemplo con el mero hecho de apagar la
lámpara eléctrica y disfrutar del matiz de la sombra.
PUNTOS A DESTACAR DE LA OBRA
La luz existe a partir de la sombra
Nos encontramos ante un breve ensayo sobre la estética y cultura de las sombras en Japón, que además sirve
de excusa para exponer las grandes diferencias existentes entre dos culturas antagónicas, expuestas por el
autor: la japonesa y la occidental. Tanizaki analiza la importancia que las sombras adquieren en la cultura de
su país: ya que personifican la auténtica cultura japonesa. Este ensayo nos acerca a la estética de la sugerencia,
de lo que se vislumbra, de lo que se evoca, como contraposición a la estética occidental en la que todo se hace
evidente por un uso excesivo de la luz.
En el Japón tradicional, la iluminación franca, directa, fue considerada un ejercicio de violencia sobre el
objeto y los cuerpos. La estética de la sugerencia frente a la estética de la falta de misterio señalan las
diferencias conceptuales que, en torno a este tema, separan a Oriente de Occidente. Mientras uno ha
construido su mirada, sus metáforas y su cultura en torno a la claridad, a la luz, a la comprensión inmediata y
la evidencia, el otro ha rescatado el poder evocador de lo que no es ser y es ser a la vez( algo inherente en su
cultura como tradición taoísta), en la trama de lo oscuro y lo faltante. La belleza no es, si no que deviene en el
minucioso y perfecto equilibrio entre lo que se oculta y lo que se da a ver: matices, contrastes, contrapuntos.
Así, el 'enigma de la sombra' y su vacío que es promesa, como el silencio, pueden ser comprendidos sin abolir,
por eso, la distancia que ofrecen a la ansiedad por desentrañarlos.
Tanizaki se nos muestra en esta obra como un brillante ensayista que sabe transmitir a sus palabras la pasión y
el convencimiento que él sentía acerca del predominio de las sombras en Japón. Nos habla de la especial
belleza de las lacas al recibir un destello de luz, de cómo incluso la gastronomía se ve afectada por el sutil
juego de claroscuros que la hace aún más apetitosa, de cómo la arquitectura juega con las sombras de una
manera desconocida en Occidente, etc.
Durante las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado, Japón estaba dominado por las formas occidentales
tanto en arquitectura, moda, cine como en literatura, al menos en las grandes urbes como Tokio. Sin embargo,
en este período también se dio entre los escritores e intelectuales una reflexión sobre la naturaleza y el destino
de la cultura japonesa. De hecho, fue la aparente inundación de fórmulas culturales no autóctonas lo que
estimuló esta reflexión y, de alguna forma, llevó a un atrincheramiento cultural que buscaba salvar y reafirmar
lo que era auténticamente japonés.
En este marco se sitúa la obra, intenta definir la esencia del ser japonés como contraposición a los cambios
que estaban surgiendo inspirados por las formas culturales extranjeras, fundamentalmente, la cultura
occidental.
En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza ha sido siempre la luz. En cambio, en la estética
tradicional japonesa lo esencial es captar el enigma de la sombra. Lo bello no es una sustancia en sí sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego
sutil de las modulaciones de la sombra. Lo mismo que una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su
fascinante sensación de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz, la belleza pierde toda su existencia si se
suprimen los efectos de la sombra.
El manejo de la luz en el espacio resulta un desafío más que interesante, ya que sin ella la idea de dimensión y
espacio, no tendría sentido. Se puede decir que la combinación del espacio y la luz hace que un mismo lugar
pueda ser interpretado de maneras diferentes a partir de la ubicación de la luz
Leyendo este ensayo, puede llegarse incluso a mirar a nuestro alrededor y coincidir con las tesis de Tanizaki
de que el excesivo uso de luz que caracteriza al mundo occidental asesina la belleza inherente de lo que nos
rodea, otorgándole a todo un aura de excesivo utilitarismo y frialdad, cuando a veces lo sutil, lo que se percibe
sólo a medias, lo parcialmente oculto, resulta más fascinante al no mostrarnos todo lo que hay y obligarnos a
descubrirlo por nosotros mismos.
El elogio de las sombras es un ensayo sobre la percepción japonesa de la belleza, en el que se exaltan todas
las cosas delicadas, todo lo que está tocado por las sombras y por una pátina de años, todo lo que está
sobreentendido, que aún hoy resulta provocador.
En este ensayo también encontramos a un Tanizaki nacionalista, siendo el final del texto un alegato contra la
pérdida de las buenas costumbres en Japón, contra la modernidad y contra la asunción de la tecnología
occidental, que según él nunca tuvo en cuenta las particularidades de la cultura japonesa, imponiéndose a esta.
Pese a la habilidad de Tanizaki a la hora de exponer sus tesis, su elogio de las sombras y, por extensión, de
todo lo auténticamente japonés, resulta a veces excesivo. En definitiva, tan negativo puede resultar un
excesivo uso de la luz como una excesiva pasión por las sombras y la penumbra.
El interés adicional de este ensayo reside precisamente en aquello que insinúa: la posibilidad de hallar el
rostro virtuoso del deseo en la nocturnidad del mundo y del espíritu.

Eco basureros?



Francamente nunca los entendí, primero pensé que eran unas esculturas que se burlaban del recojo de basura, luego pensé que eran trabajos  prácticos de alguna materia de primer semestre de la U.
Es que no hay engaño mas grande para el sentimiento ecologista.
De que sirve organizar, seleccionar tu basura si cuando la recogen toda va al mismo camión.
Me parece muy bien que la maleza se los trague y espero que la corrosión haga del metal tierra y así la abone de minerales, talvez ese es el discurso ecologista.  

moniumentos estuatas y otras vainas








Este es un llamado para los interesados en la imagen urbana de nuestra ciudad.
Santa Cruz  esta llena de una sola idea de monumentos, Don David Paz  es el paladín numero uno responsable y fundador de esta tipología de monumentos, el numero dos son todos los municipios que lo contratan a el y sus seguidores, porque eso si para copiar son buenos, incluso las cosas malas.

Me parece que lo mas importante es inventariar con fotografías los que tenemos en nuestra ciudad y también en las provincias, la iniciativa es hacer un collage que nos permita ver de un tirón  todos ellos.

Respeto bastante lo que Don David logro con la expresión de la Madre India o la fuerza del chiriguano, pero de ahí  a llenar la ciudad con todas las replicas humanas verduscas es como para decir que estamos hasta el coto.

Me pregunto si no es necesario hacer concursos para dar paso a nuevos artistas que propongan nuevas ideas, o si la rotondas o centros de plazas son los únicos lugares donde podamos apreciar un monumento.

Sabían que hay  una norma en el Código de urbanismo que define la obligación de realizar un trabajo artístico o escultorico en edificaciones de mayor escala. 

De todas formas propongo que me envíen fotos o comentarios a este correo  cesarmoron@caracolarquitectura.com   y junto podamos hurguetear este tema.